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Candidato del pCUA a la alcaldía de Zaragoza considera que los responsables del Ayuntamiento de Zaragoza seguirán sin pensar en la economía de los zaragozanos

Como candidato a la alcaldía de Zaragoza considero que mi candidatura aporta aquello de lo que los políticos profesionales carecen, y que se requiere en un momento como el actual de grave crisis económica: criterios económicos de eficiencia y ahorro de costes. De llegar al Consistorio zaragozano me comprometo a plantear mejoras en la gestión económica de la ciudad de Zaragoza, exigir transparencia en las cuentas públicas, y contar con la opinión de los propios ciudadanos zaragozanos para decidir cómo y en qué desean que el Ayuntamiento gaste su dinero.

Desde mi punto de vista, la administración de la ciudad es lo más parecido a la administración de una comunidad de vecinos, por esta razón, los vecinos de Zaragoza deberían tener más cuidado en elegir quiénes les llevarán sus cuentas, pero también quiénes no le harán la vida más difícil, pues considera que los responsables del Ayuntamiento de Zaragoza siguen sin pensar en la economía de los zaragozanos. Por otra parte, las otras formaciones políticas, incluyendo el PP, no dicen nada sobre si subirán o no las tasas e impuestos que cobra el Ayuntamiento para equilibrar sus cuentas. Sin embargo, nuestra propuesta es muy clara: «reduciremos los gastos para equilibrar las cuentas».

La oferta del pCUA para el Ayuntamiento se basa además en otra serie de propuestas, estas serían algunas de ellas:

1. Política de transparencia

Necesitamos un Ayuntamiento que se rija por criterios económicos, no políticos. De lo que se trata es de hacer una política distinta, cercana al ciudadano, que acabe con el despilfarro y administre eficazmente el dinero de los zaragozanos, pero que se haga además con total transparencia. Los representantes de la ciudad deben responder de toda su gestión. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, no exigir la cuentas al administrador de su comunidad de vecinos. En nuestras casas todos queremos saber y decidir en qué y cómo se gasta nuestro dinero la administración de nuestra comunidad. Pues del mismo modo, ¿porqué no podemos tener derecho a exigir como vecinos de Zaragoza las cuentas de Ingresos y Gastos, las facturas de compras, o los contratos que haya firmado el Ayuntamiento?, o ¿por qué no podemos decidir en qué queremos que se gaste nuestro dinero?

El tiempo de los políticos y del despilfarro público deben quedar atrás y dejar paso a una nueva política: la política de la eficiencia y de la utilización óptima del dinero público. Para que esto sea posible, es necesario realizar un verdadero cambio en la forma de administrar nuestro Ayuntamiento, donde el ciudadano tenga derecho a acceder a las cuentas del mismo. En el pCUA creemos que debe prevalecer siempre el principio de transparencia de las cuentas públicas.

2. Consultas populares.

Mejorar la democracia también es posible desde el Ayuntamiento. Los ciudadanos estamos cansados de que se nos trate siempre de imponer los caprichos personales del político de turno, y que los políticos gobiernan de espaldas al ciudadano. Una ciudad no se puede gobernar desde los despachos, menos aún se puede entender las necesidades de una ciudad no viviendo en ella. Porque para conocer los problemas de una ciudad como la de Zaragoza «es necesario vivir la ciudad», conocer los problemas a los que se enfrentan los ciudadanos diariamente.

Muchas cosas hay que hacer para mejorar la ciudad, pero no se trata de dilapidar el dinero que aportan los ciudadanos en obras faraónicas como hasta ahora ha sucedido, sino que por el contrario, es necesario priorizar la verdadera necesidad y utilidad de cada obra que se realice con el fin mejorar los beneficios que éstas puedan aportar al ciudadano. El control del gasto también es importante, sobretodo cuando se trata de la realización de grandes proyectos de los que alardean algunos políticos, que pueden llevarnos a que paguemos cada vez más impuestos y más tasas.

Por este motivo creo que es necesario buscar la participación ciudadana en las grandes decisiones de la ciudad, por lo que creo necesario establecer las Consultas Populares como mecanismo para validar la voluntad popular. También considero necesario mejorar la comunicación y el entendimiento con los colectivos de afectados por las obras que ejecute el Ayuntamiento, y así buscar soluciones justas. Las Consultas Populares se deberían realizar siempre que los gastos en los que desea incurrir el Ayuntamiento supongan elevar su endeudamiento o aumentar los impuestos y tasas a los ciudadanos. Las grandes inversiones en infraestructuras, si bien pueden ser positivas para la ciudad, tienen que contar con el beneplácito de su población, porque es a ellos a quienes principalmente afecta y quienes deben también tener capacidad de decisión, porque son finalmente quienes hacen frente a dichos gastos.

Los ayuntamientos además son en realidad «proyectos de ciudad y de vida», por lo que su objetivo es conseguir que la ciudadanía se sienta integrada en este proyecto, en el que el ciudadano vuelva a disfrutar de su ciudad, porque esta le aporta calidad de vida y no solamente sobresaltos en sus facturas. El proyecto que presenta el pCUA es el «proyecto de la excelencia». Y para que sea así, este proyecto no puede estar solo en las manos del Consistorio zaragozano, ni secuestrado por la arbitrariedad de nuestros políticos, sino que debe ser un trabajo en equipo, el equipo perfecto que lo componen tanto los ciudadanos como sus representantes elegidos en las urnas, trabajando en un proyecto común: nuestra ciudad de Zaragoza. Por ello es de suma importancia que las grandes decisiones y las responsabilidades sean absolutamente compartidas.

3. El compromiso con los pequeños empresarios y el comercio.

Cuando el ayuntamiento se convierte en el gran regulador, puede conseguir que el ciudadano se sienta despojado de su tiempo, de su dinero o de ambos. Por eso un buen gobierno para la ciudad no es aquel que busca hacer caja a través de multas y cobros de tasas, so pretexto de hacer cumplir normativas o leyes. La calidad de vida del ciudadano desciende cuando se ve asediado y perseguido, como si no fuera suficiente con las propias dificultades que nos depara la vida. En tal sentido, como candidato al ayuntamiento de Zaragoza, promoveré iniciativas para que el Ayuntamiento no haga la vida más difícil, ni a los pequeños comerciantes ni a los vecinos de nuestra ciudad. Entre otras cosas, me comprometo a luchar contra con la mala costumbre del consistorio zaragozano de pagar a sus proveedores fuera del plazo legalmente establecido.

De contar con el apoyo de los zaragozanos, pondré todo mi empeño en superar la grave crisis que atraviesa el Ayuntamiento de Zaragoza. Sin embargo, no se trata de gravar con mayores impuestos y tasas al ciudadano, sino, de evitar el despilfarro. Es posible poder continuar atendiendo las necesidades e incluso ampliar las inversiones necesarias para una ciudad del siglo XXI, como debe ser Zaragoza, pero no de la manera como se ha estado realizando hasta ahora.

Un capítulo aparte merece el tratamiento que se le debe dar al pequeño comercio, pues es un elemento dinamizador de la ciudad, además de generar empleo y hacernos más grata la vida de los ciudadanos. Nuestra posición es la de apoyar y fomentar la creación de nuevos comercios con políticas de reducción de los impuestos como el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles), y reducción de tasas. Al mismo tiempo, buscaremos reducir la burocracia administrativa. En todo caso, nuestra política respecto al comercio es la de NO entorpecer, o entorpecer lo menos posible. Por este motivo igualmente, buscaremos mejorar la coordinación y duración de las obras que se vayan a realizar y que puedan afectar a los comerciantes.

4. Zaragoza una ciudad eficiente que se pueda disfrutar.

Hay que hacer de Zaragoza una ciudad incomparable, donde sus ciudadanos puedan disfrutar de zonas de ocio y recreación al aire libre. Una ciudad donde sus administradores tomen conciencia de la importancia del espacio y las zonas verdes como eje de relaciones de convivencia, una ciudad donde se pueda disfrutar de una oferta lúdica y cultural de calidad que permita a los ciudadanos integrarse socialmente. Una Zaragoza como referente cultural y que aporte valor todos los ciudadanos.

El ayuntamiento debe buscar mejorar el bienestar del ciudadano, y no hacer de Zaragoza una ciudad inhóspita, estresante, una ciudad que roba el tiempo al ciudadano, como ocurre como consecuencia de algunas de las obras que se han realizado, como la del tranvía, que además de las graves pérdidas económicas que han generado a los comerciantes, impiden la fluidez en la circulación de vehículos por arterias principales de la ciudad. Un ayuntamiento no puede practicar la «política de la prepotencia» y la imposición de criterios. Hay que buscar siempre el equilibrio entre los espacios para los viandantes y la circulación de vehículos. Una ciudad debe facilitar la movilidad por todos los medios posibles, sin perjudicar, o al menos intentando minimizar los efectos que puedan causar la aplicación de nuevas obras o la remodelación de otras.

Un alcalde no debe estar para cumplir sus caprichos personales, ni utilizar el Ayuntamiento como trampolín electoralista, sino más bien, para desarrollar los espacios urbanos, equiparlos, conservarlos, pero siempre pensando en que su principal objetivo debe ser: «dedicarse a buscar el bienestar del ciudadano». Un alcalde debe estar para intentar proyectar una ciudad más amable y humana, no para «pacificar a sus gentes» a base de imposición y multas. Un alcalde está para intentar mejorar la calidad de vida, tanto de sus mayores como también la de sus jóvenes. Un alcalde debe estar para ofrecer un transporte público cómodo y eficaz, pero también para mejorar los accesos y facilitar aparcamientos a quienes utilizan el coche.

Zaragoza necesita recuperar sus parques y jardines y, en general sus zonas de ocio al aire libre. El ayuntamiento está para tomar conciencia de la importancia social del espacio y las zonas verdes como el eje de las relaciones de convivencia y del papel que debe ser desempeñado por el ayuntamiento como creador, mantenedor y animador sociocultural. Por eso, en nuestro proyecto de ciudad para Zaragoza hemos desterrado las exigencias de espacio para fines especulativos, pues de lo que se trata es de buscar mejorar los parques y zonas verdes, y ampliar en general las zonas verdes en beneficio del bienestar de los ciudadanos y de sus relaciones de convivencia.

Los espacios urbanos equipados y conservados son indispensables para una vida mejor para todos. Nuestro proyecto pretende hacer de Zaragoza una ciudad incomparable, donde sus ciudadanos puedan disfrutar de su ciudad. Una ciudad amable no solo con sus ciudadanos sino también con sus visitantes. Una ciudad donde se pueda andar sin temor a ser arrollado por una bicicleta, o sin temor a arrollar a un ciclista por culpa del pésimo diseño del trazado de los carriles bici.

Somos conscientes de que en muchas de las obras que se ejecutan terminamos pagando sobrecostes. No permitiremos que esto siga ocurriendo así. Nuestra política planteará que todas las empresas que no cumplan con lo presupuestado, no puedan concurrir a nuevos concursos de obras públicas del Ayuntamiento.

5. Política Municipal también para la juventud.

Nuestra juventud ha sido generalmente la gran olvidada de la política municipal. Para que la juventud desarrolle todo su potencial, para que tengan alternativas reales de esparcimiento y de socialización es necesario crearles espacios y equipamientos, promover la realización de espectáculos, etc. El espacio de recreación tiene importancia social. Los jóvenes necesitan espacios de encuentro y de convivencia sanos, y una oferta lúdica y cultural de calidad que le permita integrarse socialmente. A través de ese convivir, los jóvenes pueden tomar conciencia de su papel importante en nuestra sociedad, y descubrir sus capacidades y destrezas que repercutirán en su futuro y en el futuro de nuestra sociedad.

Para prestar la atención necesaria a la capacidad de nuestra juventud es necesario crear espacios específicos para ellos, centros de convivencia que dispongan de una amplia y variada oferta alternativa cultural y de ocio. El Ayuntamiento debe ser consciente de la importancia del futuro capital humano que representa la juventud. Hay que conseguir que los jóvenes se sientan orgullosos de participar en la vida social y cultural de su ciudad.

Así, nuestra candidatura promoverá políticas para favorecer que nuestros jóvenes estudiantes tengan acceso, a precios razonables, a distintas ofertas de ocio, como la utilización de instalaciones deportivas, espectáculos culturales, pero también para el uso del transporte urbano.

6. Mejorar la circulación y las vías urbanas.

No buscamos obligar a que el ciudadano utilice el medio público de transporte, pues entendemos que el medio más adecuado de transporte es aquel que le proporciona mayor bienestar. Estamos en contra de toda política coercitiva que busca obligar al ciudadano a utilizar el transporte público, porque entendemos que el propio ciudadano es dueño de su tiempo y de su productividad, y el sabrá utilizar el medio de transporte más adecuado a sus necesidades. La administración local no es nadie para dirigir la vida de los ciudadanos. Muy al contrario, lo que debe de buscar la administración local es facilitar el que los ciudadanos ganar tiempo en sus desplazamientos, pero, sin que ello implique poner en riesgo al resto de ciudadanos que utilizan otras vías para sus desplazamientos.

Nuestra política consistirá en mejorar la circulación de vehículos en la ciudad, evitando que los ciudadanos que utilizan el coche tengan que dar grandes rodeos. Con ello pretendemos reducir la contaminación por el uso del combustible de los coches y al mismo tiempo reducir el tiempo que utilizan los conductores y los viajeros de taxi para realizar sus desplazamientos. Daremos un uso correcto a los cinturones de la ciudad, creando pasos a nivel en vez de rotondas, con el fin de descongestionar el tráfico y dar mayor fluidez a estas vías para que cumplan la misión para las que fueron creadas. Abriremos nuevas vías donde sea posible y mejoraremos el asfalto de las calles. Respecto a los espacios de aparcamiento, vemos necesario ampliar el número de plazas de aparcamiento en los lugares más concurridos de la ciudad.

No podemos tener un Ayuntamiento que no piense en la economía de los zaragozanos, que crea que la política el despilfarro es positiva para los ciudadanos, porque «hacer y deshacer, NO todo es hacer». Los políticos profesionales no entienden que el Ayuntamiento está para servir al ciudadano y no a la inversa. Contrariamente a la política que practican estos irresponsables políticos, nuestra política buscará siempre la eficiencia en la realización de todas y cada una de las obras. No se trata de hacer una obra y al poco tiempo volverla a rehacer, como ha ocurrido con muchas obras en la ciudad de Zaragoza, como la rotonda de la MAZ, o la rotonda de la avenida de Madrid junto al Palacio de la Aljafería. O todas aquellas obras de asfaltado de las calles, que por falta de coordinación y mala planificación, y una vez culminadas, terminan abriendo nuevas zanjas en lo recientemente asfaltado, sin que nadie ofrezca ninguna explicación ni asuma ninguna responsabilidad. Si llegamos nosotros al Ayuntamiento, este tipo de cosas tendrán que cambiar.

Gunther Zevallos Avilés.

Profesor en la Universidad de Zaragoza. Dirige y presenta el programa "La vía de la libertad".

Vicepresidente del Proyecto Liberal Español.

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