Los responsables de la crisis económica
Resumen: La principal responsabilidad de la crisis recae en el Gobierno Socialista y su clara apuesta por la especulación y no por la economía real, seguidamente tenemos a las empresas constructoras, que pretenden repartir sus deudas entre las familias, cuando nunca se les ocurrió repartir sus beneficios, después la Banca que apuró al máximo sus posibilidades de otorgar créditos a cualquier precio sin pensar que los tipos de interés podían variar. Estos son los principales responsables de esta crisis económica española. Tampoco podemos negar que haya factores externos como el precio del petróleo y los problemas de liquidez, y la política de tipos de interés altos del BCE (Banco Central Europeo), pero éstos sólo son elementos que han empeorado la situación a la que se dirigía la economía española.
Acabamos de conocer que la empresa Martinsa-Fadesa una empresa importante del sector de la construcción ha suspendido pagos, y que la Comisión del Mercado de Valores ha suspendido su cotización en bolsa. Se puede decir que es la primera gran «víctima» del sector de la construcción que desde principios de año entró en caída libre, llevándose por delante no sólo el consumo de los hogares, sino también al crecimiento de la economía, que habría entrado ya en paro técnico, en el lenguaje económico significa un crecimiento cero o nulo del PIB (Producto interior bruto), situación sobrevenida en el segundo trimestre de 2008 y con pocas expectativas de mejora para los dos últimos trimestres de este año.
La economía entrará en recesión antes de fin de año si no hay un «cambio importante» en la política económica del Gobierno, salvo que las principales variables que pueden empeorar esta crisis económica: los tipos de interés y el precio del petróleo, no sigan las mismas pautas que hasta hoy, cuestión bastante improbable. La inversión en construcción es el sector de la economía más afectado y el origen en esencia de «la crisis española».
La crisis económica ya no es opinable. La brusca caída del sector de la construcción fundamentalmente residencial es sin lugar a dudas, el elemento interno que explica la pésima situación de nuestra economía, pero no el único. Los economistas lo veníamos advirtiendo hace ya bastante tiempo. Además, en la economía española existe un grave problema de competitividad exterior por culpa de la baja productividad de nuestra industria. Los otros elementos que han contribuido a la crisis, son externos y por este orden: el alza del precio del petróleo y los problemas de liquidez de la economía mundial.
La economía lleva un año destruyendo empleo. En mayo de 2008 se alcanzó los 2.599.000 parados, 300.000 nuevos parados registrados en un año hasta mayo de 2008, ya no se crean ni siquiera la mitad de puestos de trabajo que hace un año, los precios de los bienes de consumo ya han superado el 5% interanual; siendo Aragón la segunda Comunidad más inflacionista con el 5,4%. El superávit presupuestario prácticamente ha desaparecido, el déficit exterior es el más abultado del mundo, el endeudamiento de la economía alcanzó la cifra de 1.582.520 millones de euros en el primer trimestre de 2008, la formación bruta de capital fijo, es decir, la inversión en la economía ha caído por debajo del 3%, menos de la mitad que hace una año, y hay muchos más datos negativos que ya ni merecen la pena destacar y que justifican sobradamente el que los economistas hablemos de crisis. Con este panorama, la cuestión pinta por encima del castaño oscuro. No obstante, no quiero entretenerme en las cifras macroeconómicas y si centrarme en la responsabilidad de la crisis interna, la del sector de la construcción, y en la forma cómo la ha abordando por el Gobierno, dejando para otra ocasión la valoración de la falta de medidas de política macroeconómica.
He oído decir a algunos de los responsables políticos y otros tantos tertulianos de los medios informativos, que los economistas no hemos sido capaces de preveer lo que podía ocurrir. Y claro está, que como ni los economistas podíamos preveer la crisis, mucho menos el Gobierno que no tenía culpa de la misma. Esto además de falso, es tremendamente estúpido. Si bien es cierto que no todos los economistas estamos dedicados a hacer predicciones económicas, y/o a trabajar con datos macroeconómicos. Si bien es cierto que aquellos que si lo hacemos, no siempre podemos tener la certeza absoluta de lo que va ocurrir porque pueden haber sorpresas de última hora, debido a que las principales variables que afectan a la economía pueden cambiar, o no haberse tenido en cuenta, tanto para bien como para mal (tampoco los médicos pueden asegurar que una enfermedad remitirá o se desarrollará), ello no quita el que los economistas no hayamos advertido del problema que podía significar el apostar por un crecimiento económico basado en la construcción residencial y la especulación del suelo, así como las graves consecuencias que podían acarrear a la economía. Se hizo oídos sordos por parte del Gobierno y la grave crisis llegó. Ya se sabe que hay quienes creen tener la información suficiente como para controlar los designios de la economía y el mercado a base de medidas económicas miopes, medidas que han sido abandonadas hace muchos años por los economistas liberales de economías más serias y desarrolladas.
Los responsables económicos del Gobierno no pueden escudarse en que era una crisis no prevista, porque las predicciones económicas aunque no sean exactas, aunque no incluyan todas las variables exógenas, suelen incluir los distintos escenarios posibles, y no me cabe la menor duda que estaban advertidos de forma directa por los economistas que asesoraban al Gobierno y al presidente. Bien cierto además, que en ausencia de cambios en determinadas variables los resultados son predecibles y contrastables, y lo que hay que tener en cuenta es que no se pueden dejar las cosas al azar o esperar que el escenario macroeconómico cambie a nuestro favor, como si la economía fuera una simple tragaperras.
Precisamente en el sector interno de la economía es donde está la mayor responsabilidad del Gobierno en esta crisis. Hace ya algún tiempo que veníamos advirtiéndolo, que mientras por un lado los Constructores y la Banca, y por el otro el Gobierno, negaban la evidencia, la crisis se estaba gestando. Los primeros veían en la construcción residencial la forma sencilla de asegurarse pingues beneficios enriqueciéndose rápidamente a costa del ciudadano, mientras el Gobierno con su visión cortoplacista pretendía asegurarse el poder apoyándose en la inercia del crecimiento del sector, por lo que tenía que estirar al máximo e incluso animar a las familias a comprar viviendas, negando cualquier atisbo de crisis al menos hasta que pasaran las elecciones.
Por eso, lo que ocurre ahora en la economía es responsabilidad en primer término del Gobierno Socialista y su clara apuesta por la especulación y no por la economía real. Ninguno pensó en la prosperidad de España, sólo en la suya propia. Ahora, esos mismos que ahogaron al ciudadano, esos mismos que echaron al ciudadano al paro, y que redujeron sus posibilidades de consumo, pretenden resolver el problema «interviniendo» para ayudar a sus aliados, las empresas con problemas del sector de la construcción.
Los Constructores y los Bancos, cuando tuvieron beneficios no se les ocurrió repartirlos entre los ciudadanos, ahora estos otros responsables por complicidad de la crisis: fundamentalmente las empresas constructoras, pretenden repartir sus deudas entre nosotros, exigiendo ayuda
s que provendrán de los impuestos que pagamos entre todos, amenazando que de no ser así podrían entrar en suspensión de pagos; una forma muy alegre de «irse de rositas» sin que quienes se enriquecieron con la ingenuidad del pueblo hagan frente con su patrimonio a las deudas que dejaron pendientes, y que son el sustento de miles de empresarios y autónomos que dependen de ellos. Hoy Martinsa-Fadesa, ha dicho que no tiene dinero para pagar a todos, y por tanto sus acreedores se las tendrán que ver y desear para recuperar algo que en justicia les pertenece. Más le valdría al Gobierno empezar a legislar no para favorecer al poder económico, sino para proteger a las familias, dejando de entretenerse en preparar leyes superfluas del buenismo progre.



Hola Gunther, ya dejé el mismo comentario en Aragón Liberal, pero lo dejo aquí también.
No creo que el PSOE tenga la culpa de la crisis: la burbuja inmobiliaria se inició hace ya bastantes años, antes que entrara al gobierno el PSOE, durante los años del PP que tampoco hizo nada para parar la orgía especulativa en el sector de la vivienda.
La crisis creo que es inevitable, haga lo que se haga sucederá, se pueden aplicar medidas liberales para suavizar, pero no para evitar que ocurra. Hay muchísima deuda de mala calidad rondando por ahí que quizás en su mayoría sea impagada, esto no sé como se puede curar.
El principal culpable de todo esto creo que son las autoridades monetarias, que con sus políticas irresponsables de crédito barato y tipos de interés artificialmente bajos han producido la burbuja inmobiliaria y las malas inversiones, que es ahora cuando se están purgando.
Dice: “Ya se sabe que hay quienes creen tener la información suficiente como para controlar los designios de la economía y el mercado a base de medidas económicas miopes, medidas que han sido abandonadas hace muchos años por los economistas liberales de economías más serias y desarrolladas”
Según creo, EEUU (que quizás se la pueda considerar una economía más seria y desarrollada) ha aplicado medidas desastrosas igualmente, y quizá peores en algunos aspectos…
Saludos
Por cierto, cada vez que entro a este blog tarda muchísimo en cargar por el excesivo ‘peso’ de los videos y demás, se me hace muy costoso entrar.
Hola Ángel, estoy de acuerdo con que el PP también tiene su parte de culpa, y también aquellos que especulan ya no sólo con el suelo, también con el ladrillo.
Respecto a que tarda, a mi particularmente no mucho más que cualquier página. Quizás tenga que ver con la velocidad de acceso o con la antiguedad del procesador y la cantidad de memoria de tu ordenador. Tendré que buscar una solución para almacenar datos antiguos que incluyen imágenes en otro lugar. Gracias por el comentario.
Gunther
Hola. He dejado un enlace a este blog en mi post “Defenderse de los nacionalismos”
Saludos.
Por cierto Ángel, he entrado al blog desde otro ordenador para ver si daba algún problema al cargar, y efectivamente iba muy lento y cambiaba algo el color, lo solucioné al actualizar el Internet explorer al 7.0 (última versión) ya no hay que esperar. Intenta actualizar tu navegador.
Gracias Mike por el enlace.
Nombres para la crisis…
IV. NARCÍS SERRA I SERRA, PTE. CAIXA DE CATALUÑA,
peculiar banco y banquero.
Rafael del Barco Carreras
A MOODY´S, con su “ritmo de deterioro” por “préstamos con problemas”, se añade FITCH calificando a la entidad en “negativa”. Me da la sensación que estas agencias anglosajonas de calificación crediticia no tienen ni idea de lo que son nuestras caixas y cajas, y concretamente la Caixa de Cataluña.
Por definirla sin tecnicismos es simplemente un banco de la Diputación Provincial de Barcelona. Un banco sin capital acciones, o sea, donde nadie se juega su dinero. Unas ventanillas de ingresos y pagos al servicio y manejo de los políticos y sus funcionarios jugando a banqueros, y con filiales en paraísos fiscales. Yo creo que esas agencias deberían calificar a esa Caixa al nivel que califican al Estado Español (al que también han rebajado) dirigido por el mismo partido político el PSOE, o PSC. Pero tampoco eso daría una perspectiva de la solvencia de tan peculiar banco, pues actuando como ente privado, y dependiente de una Diputación (ente de segundo nivel), no está claro que el Estado Central cubra un posible desaguisado más allá de los 20.000 euros del Fondo de Garantía. En pura teoría debería “quebrar”, concurso de acreedores, y el Estado Central pagaría los 20.000 euros máximo por saldo acreedor.
Está claro que con el mismo Partido dominando todos los resortes del Poder, financieramente los mismos de la Dictadura franquista (aunque por el euro haya perdido el total, y tan necesario en momentos de crisis, dominio de la máquina de imprimir billetes), la Caixa de Cataluña, cuarta entidad de ahorros del Estado Español, con unos 60.000 millones de euros de activos en balance (¿cuántos en valores y créditos “negativos”?), y con la especial mentalidad española de cobertura total a bancos y cajas, su continuidad es tan sólida como la del propio Estado. ¿Pero esa práctica y situación podrá continuar en el futuro? Si se rompe el Partido Único, que con teóricas y pequeñas disensiones, existe en este momento en España, o si el deterioro del Sistema Financiero continúa al ritmo actual, cualquier resultado es posible.
Creo contestar a algún preocupado comentarista. De que esa caja y su presidente merecen la quiebra no me cabe duda, y de que en España nada es lo que parece y todo posible, tampoco.
Le aconsejaría a su Presidente que dimitiera, o hasta se diera de baja del Partido, al igual que su íntimo Maragall, feliz y perdiendo la memoria en su Ampurdán (la milla de oro de la burguesía catalana), ya que como listillos “nois” de San Gervasio, de familia bien pero en particular sin posibles, enchufados por franquistas pero inscritos en el divertimento del progresismo marxista del 68, ya alcanzados sus objetivos de triunfo social y dinero, única premisa de su clase, no tiene objeto y hasta es inmoral pertenecer a un Partido OBRERO y socialista. Perdería sus consejos de administración, no tantos como el franquista de Banesto Aguirre Gonzalo, y otros por el estilo, con 300, pero es de suponer que con sus ahorrillos y retiro, él solo, sin hijos, y con su piano, tendría sin los agobios de la mayoría de españoles. Admirado por los suyos, no por “rojo”, sino por “millonario”, y bien colocados por el “tiet”, podría pasear por el selecto San Cugat sin tanto guardaespaldas, y olvidarse de su sueño la gran CAIXA, y de su tortuosa carrera por el bien de la clase obrera.
Pero quizá ya no le resulte fácil, y decida morir con las botas puestas. Puede que por esos pasteleos entre inmobiliarias “asociadas”, precios pactados, y créditos incobrables (recordando las operaciones de Mario Conde en Banesto), alguien le acuse, como él a mí, por un intento, y le meta tres años en prisión preventiva. ¡Cuidado Narcís que en río revuelto hay mucho aprovechado amoral y sinvergüenza, o resentidos de tus tantos años de sátrapa sin escrúpulos, buscando a quien cargar sus fechorías o simplemente acumular sillones!