Cuando la ideología se convierte en religión

martes 29 de abril de 2008

No se ustedes, pero a mi me sucede que después de ver algunos debates televisivos afines a la ideología radical de la izquierda, casi siempre quedo desconcertado y con un grado de incredulidad manifiesta de las cosas que allí se dicen. Es como si estuviera viviendo una misma escena de interpretación de una realidad totalmente ajena a la que yo percibo en muchos aspectos, tengo la impresión de que por más que me esfuerce buscando razones no encuentro justificaciones aparentes que me permitan conceder la credibilidad a ciertas manifestaciones; en pocas palabras, alguien está mintiendo descaradamente. Es como si percibiera un grado de manipulación permanente y tuviera puesta la misma película que se repite con los mismos o similares argumentos una y otra vez, machaconamente hasta el hastío, y yo siempre llego con las mismas conclusiones: aquí hay gato encerrado.
En general, algunas de las representaciones muestran un mundo irreal que describe el camino que debería seguir la sociedad, y por tanto, lo que debería hacer el gobierno para garantizar la felicidad del individuo, pero que desafortunadamente no es posible por culpa de un grupo de descontentos no afines a la ideología radical, un grupo de rebeldes descontrolados sin causa aparente. Este grupo de parias impide la realización de su felicidad porque no comparte sus valores y sus creencias, en definitiva «su nueva religión». La supuesta revelación es que: el resto no tiene la capacidad de comprender el gran mensaje espiritual que se lanza.
Algunos ideólogos señalan que para conseguir un absoluto control de los ciudadanos es preciso anular su voluntad. A lo mejor esto es lo que pretenden cuando se empeñan en establecer leyes que controlen a los ciudadanos y reconduzcan su vida a los nuevos valores de su religión, cuando se empeñan en introducir en los colegios asignaturas como la de Educación para la Ciudadanía, o cuando aprueban leyes discriminatorias, o nuevas normas impositivas, laborales, etc., represivas y sancionadoras. A la ideología radical lo que le importa es el colectivo frente al individuo, por lo que buscan un sistema que permita controlar a las personas. Para ello, se tiene que tejer primero un complicado sistema legal, jerárquico y burocrático de subordinación al sistema, valiéndose del miedo a las sanciones y a las penas. La forma más fácil de conseguir la sumisión del individuo es intentar suprimir progresivamente sus libertades, sin que se de cuenta y utilizando si fuera preciso todo el poder coercitivo que detenten en ese momento, e imponiendo normas y leyes de dudosa inspiración democrática.
Los juristas hablan recientemente de desbordamiento de los límites del derecho Penal, por ejemplo, en el caso de la reforma del Código Penal en materia de Seguridad Vial, donde a juicio de algún magistrado del Tribunal Supremo, y algún otro del Consejo General del Poder Judicial, se ha querido cerrar a los jueces su posibilidad interpretativa al establecerse definiciones presuntivas. Situación similar a lo que ocurre con la Ley Integral de la Violencia de Género, que según algunos juristas, y muchos abogados vulnera como en el caso anterior el principio de presunción de inocencia que debe prevalecer, y la igualdad ante la ley de un país que dice ser democrático.
La nueva ideología impregnada de radicalismo pretende remover las conciencias de los más débiles y doblegar al resto mediante leyes coercitivas y discriminadoras. Se empieza por cambiar los principios y valores de las personas para crear una sociedad distinta, una sociedad utópica: «el mundo de Alicia». Todo aquel que se desvíe del camino correcto trazado por la secta, será castigado, relegado y humillado públicamente si fuera preciso. Claro que para llegar a esta situación es necesario desmontar previamente uno de los fundamentos seculares del derecho: la presunción de inocencia, y esto aparentemente ya está sucediendo.
Los sectarios nos invitan a seguirles, según parece de nada vale que nos resistamos a unirnos a su nueva religión, la de los nuevos valores que marca el camino del nuevo orden de las cosas, pues no compartir estos ideales a lo único que nos conduce, segun ellos, es a prolongar nuestros sufrimientos. Esta ideología pretende desviar nuestra atención de los problemas reales del ciudadano, desdibuja la realidad y transforma los conceptos con la intención de sintonizar nuestras entendederas para recibir de buen grado todo ese amplio y nuevo pensamiento, que deliberadamente ha sido preparado por las líneas jerárquicas del poder y de los nuevos ideólogos del radicalismo, con una clara intención de dominar al nuevo ciudadano desinformado.
Todos estamos aprendiendo sobre la marcha y asumiendo la pérdida de nuestras libertades, porque hoy no hay nadie, ni ningún partido político, que sea capaz de plantar cara a este nuevo sectarismo que ha sido absorbido por la masa, que asume sin poner en tela de juicio y sin más oposición este cambio de valores, dando crédito absoluto a lo que los medios transmiten a través de la «caja tonta». El debate de las ideas se va perdiendo sin tan siquiera plantar cara, y asumiendo que lo que se dice sin rigor forma parte de la verdad. Da igual que posteriormente aparezca un atisbo de oposición, porque una vez asumida la nueva ideología por la masa, el debate ya estaría perdido, y el que osara atreverse a ir en contra, sufriría la derrota y la humillación de un país que presume del cotilleo y de las revistas del corazón. Lástima.
En este sistema no valen los reconocimientos por el trabajo, la capacidad o el mérito; ni el discernir por nosotros mismos, pues esto nos aleja del pensamiento único en el que se basa ese sectarismo radical, que no sólo se reproduce en el partido en el gobierno, sino también y de forma parecida, en los partidos nacionalistas de ideología radical y excluyente. La masa achaca cualquier desviación de su ya bien asumida religión a las supuestas barreras que aún tenemos como consecuencia de la opresión sufrida, ya sea por el nacionalismo español, y en el otro caso, fruto de nuestra retorcida y machista educación en valores anticuados, por lo que se nos invitan a «salir del armario» y sacar fuera nuestro lado más femenino. Para entenderlo, tal como lo hizo el presidente de primer apellido «Rodríguez» y de segundo «Zapatero».
La ideología radical de las masas recobra la idea de la explotación, ya no del trabajador por el empresario, sino de la mujer por el varón. El filósofo y Catedrático de la Universidad de Oviedo D. Gustavo Bueno explicaba respecto a esta última paradoja que: en esta filosofía de pensamiento simplista y abstracto el elemento femenino resulta ser el elemento activo y progresista, frente al elemento masculino que aparece más bien como pasivo, retrógrado o conservador. Añade que en esta nueva ideología hay otro tipo de pensamientos irreales alejados del mundo real nuestro, y que se nos presenta como un mundo visitable al que llama «Pensamiento Alicia» a la manera como Alicia visitaba, según Carroll, el País de las Maravillas.
La nueva ideología que intenta implantar una nueva moral colectiva y de valores superfluos, es también la ideología de la confusión. Se trata negar lo que otros afirman, se niegan las verdades, se manipulan las estadísticas y la realidad, porque mintiendo o cambiando los conceptos se defiende mejor la fe en esta nueva religión. Los argumentos no pueden ser profundos porque van dirigidos a la masa, a quienes hay que hacer ver quienes son los buenos y quienes los malos, quiénes les defienden y protegen, y quiénes les explotan y desamparan frente a sus adversidades con políticas poco sociales, contrarias al aborto, o a la supuesta igualdad. La nueva ideología pretende desnaturalizar la familia, su objetivo es acabar con el matrimonio tradicional, amparar el aborto dándole la condición de contraceptivo.
La nueva ideología sectaria se aprovecha del sentimiento y actúa como un acto reflejo para solucionar lo inmediato, lo banal. La nueva religión es aparentemente caritativa, porque da lo que a otros quita. Esta nueva religión necesita de la intervención pública como alimento para la prolongación de su «verdad», para ello es imprescindible controlar la mayor parte de la producción y las rentas del país. La nueva religión planifica el adoctrinamiento de su población a través de todos los medios a su alcance y se vale de toda la progresía dispuesta a proclamarlo, así como de todos los poderes que tiene a su alcance para conseguirlo.
Primero se da paso a la uniformidad de las ideas, luego se recortan libertades sin oposición, y a partir de allí el inicio del fascismo es cuestión de tiempo. Es hora de tomarnos en serio el debate de las ideas, si no actuamos pronto será muy difícil cambiar el estado de las cosas.

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La ideología de la confusión.

En el debate de las ideas: ¿Porqué no estoy de acuerdo con Esperanza Aguirre y Francisco Camps sobre el trasvase del Ebro?

martes 22 de abril de 2008

Hoy en rueda de prensa conjunta de Esperanza Aguirre y Francisco Camps manifestaron estar de acuerdo con el trasvase del Ebro a Barcelona y en la necesidad de realizar más trasvases del Ebro hacia Valencia y a Murcia. La justificación se basó en las necesidades de desarrollo agrícola de estas prósperas Autonomías. Debatir las ideas es bueno para la democracia y debe ser aún mejor para los ciudadanos dentro y fuera del PP, por eso quiero entrar en este debate. Naturalmente debo decir que “estoy en total desacuerdo con la postura de ambos dirigentes del PP sobre la utilización del agua”, y también respecto a la idea que prevalece últimamente de que “como en Aragón el agua sobra, se debe llevar allí donde el agua hace falta”.
Para justificar mi argumento lo primero que debo decir al respecto es que "en Aragón no sobra agua, muy al contrario falta" como también faltan otros recursos que otras Comunidades Autónomas más prósperas y afortunadas tienen en mayor abundancia, aunque tampoco les sobra. Todo economista sabe que el problema fundamental para la Economía es que los individuos y la sociedad tienen necesidades ilimitadas, mientras que los recursos son limitados. Los recursos naturales, entre los que se encuentran los recursos hídricos, no son renovables, y aún sabiendo que se puede proporcionar agua a través de procedimientos distintos como la desalinización, este tiene un coste no sólo económico, sino también medioambiental, pues para producirla es preciso utilizar energía, que en el caso español depende fundamentalmente de otro recurso limitado: el petróleo. De otro lado, factores exógenos como el clima, pueden elevar el consumo de agua, pero también hay factores endógenos que tienen que ver con el desarrollo industrial, agrícola, turístico, y que elevan las necesidades de agua para estos fines.
En el actual escenario Autonómico español las posibilidades de crecimiento y desarrollo de las distintas regiones españolas depende básicamente de la utilización de sus propios recursos, de allí su importancia. A mayor cantidad de recursos las posibilidades de generar y acumular riqueza presente y futura se multiplican, y esto lo saben perfectamente los presidentes de las Comunidades Valenciana y Murciana. Aragón sabe que en el actual Estado de las Autonomías, el Estado ya no es capaz de garantizar el equilibrio económico para todas sus regiones, porque en el Estado español prevalecen fundamentalmente los intereses de aquellas Comunidades Autónomas más fuertes económicamente y/o con mayor influencia política, la suficiente como para inclinar la balanza a su favor. En el actual Estado español de las Autonomías la toma de decisiones económicas ya no se realiza con criterios redistributivos para el conjunto de España, ni tan siquiera se tienen en cuenta para el desarrollo Autonómico; es decir, ya no existe un Estado centralizado que busque la igualdad de desarrollo de las distintas regiones, porque el Estado ha perdido influencia a favor de las Comunidades Autónomas.
Hoy España no puede caer en la tentación de resolver defendiendo la solución más óptima que permita alcanzar un desarrollo más elevado y más rápido sólo para la España más próspera; es decir, para las regiones más desarrolladas gracias a la mayor dotación de sus recursos humanos y de capital, detrayendo otros recursos (como el agua) de las regiones menos favorecidas (y menos dotadas respecto a población y recursos de capital). No se puede exigir agua para continuar con un modelo de crecimiento y desarrollo, pasando por encima de otras Comunidades Autónomas como la de Aragón.
Hoy en el Estado Autonómico las decisiones económicas se deben realizar en el interior de las propias Comunidades Autónomas; y para garantizar el desarrollo de las mismas, las distintas Comunidades deben actuar en favor de su propia prosperidad futura protegiendo sus propios recursos (si los tuviera). Resultaría inaudito y a nadie se le ocurriría, por ejemplo, que un país intentara obligar a otro a ceder sus recursos (agua, petróleo,etc.), y menos de forma altruista por el simple hecho de que este lo necesite, salvo que el primero obtenga una contraprestación económica que le compense en el intercambio por la cesión de parte de sus recursos.
Hoy cada Autonomía debe defender sus propios intereses, y utilizar sus recursos en su propio desarrollo, eso si, con la máxima eficiencia si a lo que aspira es a garantizar la prosperidad y el bienestar futuro de su población. Cada Autonomía debe conocer sus limitaciones y buscar el desarrollo considerando la escasez de sus propios recursos. No debe exigir recursos procedentes de otras Comunidades Autónomas, pues esta es una política que implica empobrecer al vecino, o el quítate tu para ponerme yo que no se puede consentir. Por lo que, si hay Comunidades que quieren ampliar su sector agrícola, industrial, y/o turístico, y no disponen de los recursos necesarios para conseguirlo, o bien deben cambiar de modelo de crecimiento renunciando a una parte de su producción (por ejemplo, al sector agrícola para dedicarse al turismo), o bien, si no quieren renunciar a nada deberán ingeniárselas para conseguir optimizar sus propios recursos en su utilización, quizás a base de cambios tecnológicos que les permitan mejorar su capacidad productiva mediante ahorros importantes del recurso hídrico, o comprarlos, como ya algunos partidos políticos se han planteado en Cataluña respecto a un posible trasvase del Rodano.
Existen muchos ejemplos de aprovechamiento y ahorro aplicado al agua, como el realizado por el Estado de Israel que se las ha ingeniado para ampliar su agricultura a base de tecnificación. Hay muchos otros ejemplos también de cómo algunos otros países, ante una escasez de recursos se las han ingeniado para ampliar su producción, Holanda sin ir más lejos tuvo que ganarle terreno al mar para ampliar su agricultura, en este caso el recurso escaso era la tierra cultivable.
¿Deseamos que en España se desarrolle la agricultura?, si ese es el verdadero interés del Estado, que se hagan las obras necesarias en Aragón y los interesados en la producción agrícola vengan a producir aquí a Aragón. No se trata pues de un problema de solidaridad, ya que en todo caso habría que ser primero solidaria con Aragón que ha recibido muy poco para su desarrollo agrícola e industrial, Quizás el único modelo al que hoy Aragón puede aspirar con éxito. El Estado español tiene que reconocer que otras comunidades más ricas en términos de producción como: Cataluña, Valencia, País Vasco, etc., han sido históricamente mejor tratadas que Aragón, con más y mejores inversiones en transporte, comunicaciones, puertos y aeropuertos, etc.; además, afortunadamente para ellos disponen de mayor dotación no sólo de factor humano, también del recurso capital. Aragón aún no ha conseguido la solidaridad que se merece del resto del Estado, por poner unos datos significativos: el Estado no ha hecho lo suficiente para exigir a Francia el paso por los Pirineos que tanto reclama para su desarrollo Industrial, como tampoco se han realizado las obras prometidas que le permitirían irrigar sus desiertos y desarrollar su agricultura.
Aragón está despoblada y está envejeciendo más rápidamente que otras Comunidades por la falta de políticas de desarrollo del mundo rural, Aragón ha sido y está relegada en el Estado de las Autonomías, porque no hay una verdadera alternativa que le permita desarrollar su territorio y generar riqueza que es lo que finalmente le permitirá frenar su despoblación, Aragón a pesar de tener tan próxima el agua tiene importantes restricciones de la misma en muchos de sus pueblos.
Aragón aporta la mayor parte del caudal del Ebro, y sin embargo, no se beneficia del agua como debiera. Entiendo que hay otras Autonomías que también tienen derecho porque su caudal también transcurre por su territorio, pero, en ningún caso la decisión de realizar un trasvase se puede realizar sin contar con Aragón, y sin ofrecer contrapartidas para Aragón.

El mérito y la capacidad hay de demostrarlos

lunes 14 de abril de 2008

Si la nueva Ministra de Defensa Carmen Chacón recién elegida por el gobierno de Zapatero hace sus deberes igual de mal que cuando estuvo en el Ministerio de Vivienda mal asunto para España, seremos el hazme reír de los países europeos y del mundo, sino al tiempo. Creo que no se trata de que sea una mujer o sea un hombre quien esté al frente del Ministerio, sino de su capacidad para hacer las cosas bien y saber enfrentarse a los problemas, y eso hay que demostrarlo.
Sinceramente bajo mi punto de vista esta señora aún no ha demostrado ni capacidad ni conocimiento, aunque pueda ser muy voluntariosa. Véase las consecuencias hoy de su tan aireada política de alquiler de vivienda para los jóvenes, o mejor, preguntémoselos directamente los miles afectados, es decir, a todos aquellos jóvenes que querían emanciparse, que les pregunten a ellos si la política de alquiler de vivienda propuesta por el PSOE les ha permitido acceder en mejores condiciones a la vivienda. Como era de esperar la política de vivienda de Carmen Chacón ha sido y es un fracaso estrepitoso. Para quien no esté al tanto de la tan aireada política que pretendía favorecer el alquiler para los jóvenes, ésta no es más que una política que está expulsando del mercado de alquiler a miles de jóvenes, precisamente lo contrario a lo que se pretendía, además de contribuir a elevar el IPC, otro de los más absurdos fiascos de la política Socialista, quien no quiera verlo es un miope económico, esta política a quien verdaderamente beneficia no es precisamente a los jóvenes, sino más bien los propietarios de los Pisos. ¿Qué ha ocurrido entonces con la política de ayudas al alquiler?, lo que ya se sabía de antemano, o al menos lo que cualquier economista serio tras un breve análisis económico deduciría: que el precio final del alquiler subiría y que quienes se beneficiarían serían los propietarios y no los inquilinos de los Pisos. La razón económica es muy simple, el reparto de la ayuda favorece al propietario porque la curva de oferta de alquiler es rígida. Hoy todos los anuncios de alquiler para jóvenes suelen decir algo así: Se alquila piso a jóvenes a 500 € + ayuda a la emancipación.